La creatividad, clave para un envejecimiento activo y saludable según experto en neurociencia
El catedrático Francisco Mora, especialista en Fisiología Humana de la Universidad Complutense y miembro del Wolfson College de Oxford, desafía los estereotipos sobre la vejez en su reciente obra "El mito de la vejez", publicada por Alianza Editorial.
A sus 80 años, Mora representa un ejemplo viviente de envejecimiento activo, desmontando "ideas preconcebidas e injustas que generan discriminación y ocultan que la vejez puede ser una etapa activa, saludable y productiva para la sociedad".
La creatividad como herramienta de longevidad
"La creatividad es un instrumento esencial para un envejecimiento activo y saludable", afirma el neurocientífico granadino. Las experiencias acumuladas durante décadas permiten abordar desafíos con una flexibilidad cognitiva, seguridad y profundidad de conocimiento únicas.
Esta creatividad trasciende las Bellas Artes, abarcando "ese interés e inquietud que mantiene a los mayores con una mente ágil y conectada con el entorno, nunca aburridos", explica Mora, quien cita como ejemplo la longevidad creativa de Miguel Ángel, quien vivió 89 años en una época de esperanza de vida muy reducida.
El poder transformador de la cultura y el ambiente
La investigación epigenética demuestra cómo la interacción con el medio ambiente y la cultura puede modificar la actividad genética sin alterar la secuencia del ADN. "Cada ser humano posee entre 25.000 y 30.000 genes diferentes, lo que nos convierte en seres biológicos únicos, nunca repetidos", destaca el académico.
Factores como la alimentación, actividad física, relaciones sociales y estimulación cultural pueden regular la actividad genética y contribuir a retrasar el proceso de envejecimiento, según las investigaciones actuales.
Recomendaciones para un envejecimiento intelectual óptimo
Para las personas mayores de 65 años, Mora recomienda mantener una vida culturalmente activa: realizar viajes, aprender idiomas, participar en actividades artísticas o científicas, y frecuentar grupos de lectura o sociedades culturales.
"Durante el envejecimiento normal, existen zonas cerebrales donde no se produce pérdida significativa de neuronas, especialmente en áreas relacionadas con el aprendizaje y la memoria", explica el experto.
Combatir el edadismo: un imperativo social
El investigador critica la paradoja de una sociedad occidental que celebra el aumento de la esperanza de vida como "uno de los éxitos más asombrosos de la humanidad", pero simultáneamente discrimina a las personas mayores.
"Será importante educar a nuestra sociedad en la necesidad de adaptarse a las nuevas realidades biológicas, manteniendo como centro la dignidad humana", concluye Mora, recordando que quienes practican el edadismo eventualmente experimentarán esta misma discriminación.
La Organización Mundial de la Salud define el edadismo como el uso de la edad para categorizar a las personas causándoles daño, injusticia y menoscabo de la solidaridad intergeneracional, un fenómeno que requiere atención urgente en nuestras sociedades democráticas.
