Exjefe de ETA enseña ética a menores: un caso que desafía el sistema educativo
Un caso que plantea profundas interrogantes sobre la reinserción social y los valores educativos ha salido a la luz en España. Ekaitz Sirvent Auzmendi, de 47 años, quien fue uno de los principales dirigentes de la organización terrorista ETA, actualmente ejerce como profesor de Filosofía y Ética en el Instituto de Elgoibar, en el País Vasco, enseñando a estudiantes de entre 12 y 16 años.
Del terrorismo a las aulas: una transformación controvertida
Sirvent Auzmendi cumplió 13 años de una condena de 18 años en prisión francesa por su participación en ETA. Fue liberado en mayo de 2022 y, tras aprobar las oposiciones de secundaria en otoño de 2023, comenzó a ejercer como docente en septiembre de 2025.
Según registros oficiales del Boletín Oficial del País Vasco, Sirvent se desempeña como funcionario en prácticas en la especialidad de Filosofía. Su incorporación al sistema educativo plantea interrogantes sobre los procesos de reinserción y la idoneidad de ciertos perfiles para roles formativos.
Un pasado como dirigente terrorista
Durante su militancia en ETA, Sirvent ocupó posiciones de alto nivel en el aparato logístico de la organización. Fue detenido en París el 10 de abril de 2009, portando documentación sensible que incluía:
- Información personal en dispositivos electrónicos
- Documentos de identidad falsificados
- Listados de posibles objetivos, incluyendo políticos y empresarios
- Borradores de comunicados de la organización
Los investigadores consideran que Sirvent formaba parte de la dirección ejecutiva de ETA, responsable de decisiones estratégicas de la organización terrorista.
El dilema ético en la educación
La situación presenta una paradoja singular: un exdirigente de una organización que empleó la violencia como método político ahora enseña principios éticos basados en pensadores como Aristóteles y Kant, quienes nunca justificaron medios violentos para alcanzar fines políticos.
En sus clases, Sirvent aborda temas como el racismo, la homofobia, el lenguaje inclusivo y conceptos fundamentales como la libertad, la justicia y la tolerancia. Esta dualidad plantea preguntas sobre la coherencia entre el pasado del docente y los valores que transmite.
Reacciones y precedentes
El caso no es único en España. En Navarra, se registró una controversia similar cuando José Javier Osés Carrasco, también exmiembro de ETA, fue contratado como profesor de Economía en un instituto de Tudela, generando fuerte oposición de padres de familia y la comunidad educativa.
La situación de Sirvent en Elgoibar, municipio que sufrió varios asesinatos perpetrados por ETA, añade una dimensión particularmente sensible al caso. El primer asesinato de la organización en esta localidad ocurrió en 1976, cuando ejecutaron al empresario Ángel Berazadi.
Reflexiones sobre reinserción y educación
Este caso pone de manifiesto las tensiones entre el derecho a la reinserción social de exconvictos y las expectativas sociales sobre quienes forman a las nuevas generaciones. La comunidad educativa y los padres de familia enfrentan ahora el desafío de evaluar si el pasado de un educador debe determinar su idoneidad presente para la enseñanza de valores fundamentales.
La situación también plantea interrogantes sobre los mecanismos de selección del personal docente y la necesidad de transparencia en los procesos educativos, especialmente cuando se trata de la formación ética de menores.
Mientras Sirvent continúa su labor docente, recorriendo diariamente los 31 kilómetros entre su residencia en Zarautz y el instituto de Elgoibar, la sociedad vasca y española en general se enfrentan a un debate complejo sobre perdón, reinserción y los valores que deben guiar la educación de las futuras generaciones.