El acoso escolar modifica el desarrollo del cerebro en regiones vinculadas con la memoria, el aprendizaje y las emociones, según un estudio publicado el 10 de abril de 2026 en la revista científica Translational Psychiatry. La investigación, divulgada este 5 de noviembre cuando se conmemora el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, analizó 4.512 resonancias magnéticas de 2.094 jóvenes europeos.
El hallazgo llega en un momento sensible para Costa Rica. El Ministerio de Educación Pública reportó 379 casos de bullying durante 2025, según cifras de la Contraloría de Derechos Estudiantiles, y 190 casos más en el primer semestre de 2026. El dato local confirma que el acoso no es un problema abstracto ni lejano: atraviesa las aulas del país y exige una respuesta institucional seria.
Qué encontraron los investigadores
El equipo identificó diferencias en 30 regiones cerebrales asociadas con la frecuencia del acoso. En cerca de 16 de ellas también observaron cambios en el patrón de crecimiento durante la adolescencia y los primeros años de la vida adulta, según reportó CRHoy.com.
Entre las zonas afectadas están el hipocampo, que participa en la memoria y el aprendizaje, y la amígdala, involucrada en las emociones y en las respuestas ante el peligro. Ambas mostraron un crecimiento más rápido entre los jóvenes que reportaron sufrir bullying con mayor frecuencia, al igual que el putamen, una región relacionada con el movimiento y la formación de hábitos.
En cambio, la ínsula, que ayuda a reconocer emociones y sensaciones corporales, presentó un crecimiento más lento. Este resultado llamó la atención de los investigadores porque estudios anteriores habían detectado diferencias en el funcionamiento de esa región, pero no en su estructura. El cerebelo, clave en la coordinación motora y otras funciones, también creció menos entre quienes sufrieron acoso repetido.
Diferencias entre hombres y mujeres
El estudio detectó patrones distintos según el sexo. En las mujeres, las diferencias fueron más notorias en áreas relacionadas con las emociones y la memoria. En los hombres destacaron regiones vinculadas con el movimiento y los sentidos.
Los investigadores sostienen que el estrés prolongado podría explicar estos resultados. Sufrir intimidación, rechazo o agresiones de manera repetida mantiene al organismo en un estado permanente de alerta ante posibles amenazas, con consecuencias medibles en el tejido cerebral.
Otras investigaciones recientes apuntan en la misma dirección. Un estudio divulgado por ScienceDaily encontró que el bullying se asocia con niveles más altos de experiencias psicóticas subclínicas en la adolescencia temprana, síntomas que se acercan a la psicosis sin cumplir los criterios de un diagnóstico clínico. Y un psicólogo consultado por Revista GENTE describió el daño del acoso sostenido como un quiebre en la mente de la víctima, con manifestaciones similares al burnout, donde la mente deja de responder con normalidad.
Cómo se hizo la investigación
La publicación contó con la participación de 29 investigadores de instituciones de varios países europeos, entre ellas King's College London y la Universidad de Nottingham en Reino Unido, Trinity College Dublin y el Royal College of Surgeons en Irlanda, y la Universidad Técnica de Dresde en Alemania.
Los científicos utilizaron datos del proyecto Imagen, una iniciativa dedicada al estudio del desarrollo cerebral y la salud mental. Los participantes provenían de ocho centros de investigación de Inglaterra, Irlanda, Francia y Alemania, y recibieron seguimiento aproximadamente a los 14, 19 y 22 años, entre 2008 y 2019.
En cada etapa los jóvenes respondieron cuestionarios sobre la frecuencia con la que habían sufrido insultos, exclusión intencional o agresiones físicas durante los seis meses anteriores. Los investigadores compararon esas respuestas con los resultados de las resonancias, tomando en cuenta la edad, el sexo y las condiciones socioeconómicas de los participantes.
Por qué importa para Costa Rica
Según la Unesco, aproximadamente uno de cada tres estudiantes en el mundo ha sufrido bullying. El organismo advierte que el acoso escolar puede afectar la salud física y emocional, perjudicar el aprendizaje y aumentar el riesgo de abandono escolar.
La evidencia científica refuerza un argumento que la sociedad civil y las autoridades educativas costarricenses han sostenido desde hace años: el bullying no es un rito de paso ni un asunto menor de convivencia. Es una forma de violencia con efectos biológicos documentados, y por tanto un asunto de salud pública y de derechos fundamentales de la niñez.
Para un país que ha construido su identidad sobre la educación, la paz y la protección de la niñez, la respuesta debe ser institucional y sostenida. Eso implica fortalecer los protocolos de detección en los centros educativos, garantizar acompañamiento psicológico oportuno y tomar en serio cada reporte que llega a la Contraloría de Derechos Estudiantiles.
La conmemoración de este año lleva como lema Cada estudiante, a salvo y con bienestar: de la promesa a la práctica. La distancia entre esa promesa y la práctica diaria en las escuelas es exactamente donde el Estado, las familias y la comunidad educativa tienen pendiente su tarea.
Preguntas frecuentes
¿El bullying puede cambiar el cerebro?
Sí. El estudio publicado en Translational Psychiatry encontró diferencias estructurales en 30 regiones cerebrales asociadas con la frecuencia del acoso, incluidos el hipocampo, la amígdala y el cerebelo.
¿Cuántos casos de bullying hay en Costa Rica?
El MEP reportó 379 casos durante 2025, según la Contraloría de Derechos Estudiantiles, y 190 casos en el primer semestre de 2026.
Qué día se conmemora la lucha contra el acoso escolar?
El Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el Ciberacoso, se conmemora cada 5 de noviembre.
