Ligia Navarro, vecina de Los Ángeles de Santo Domingo de Heredia, ha reunido más de 500 figuras de vacas que llenan cada rincón de su vivienda, desde los muebles y las paredes hasta las tazas, los manteles y los almohadones. La historia fue contada el 4 de noviembre por el programa Más que noticias, de Teletica (Canal 7), que recorrió la casa y mostró una colección que ya se asemeja a un pequeño museo dedicado a la vaca, el mamífero doméstico conocido científicamente como Bos taurus.
La particularidad de este corral casero es que ninguna de sus integrantes necesita pasto, agua ni establo. Son piezas de porcelana, imanes, textiles y objetos de uso diario, tantas y tan variadas que resulta difícil encontrar dos exactamente iguales.
Cómo empezó una colección de más de 500 vaquitas
El origen de esta afición fue modesto. Todo comenzó cuando Ligia Navarro recibió como regalo dos pequeños imanes con forma de vaca, a los que bautizó como Tica Linda y Pinto. Aquellos adornos sencillos despertaron una ilusión que con los años terminó multiplicándose por toda la casa.
Detrás del cariño por estos animales hay una biografía. Ligia creció en el campo, donde las vacas formaban parte de su entorno y de sus recuerdos de infancia. Para ella, cada figura es una manera de mantener cerca aquella etapa de su vida, algo que va mucho más allá de un simple adorno decorativo.
Su esposo se convirtió en uno de los principales cómplices de la afición. Al ver cuánto disfrutaba Ligia de sus primeras vaquitas, comenzó a regalarle nuevas figuras de porcelana y accesorios con la misma temática. Poco a poco, los regalos se acumularon hasta superar las 500 piezas.
Una vivienda que parece un pequeño corral
Recorrer la casa de esta herediana es encontrarse con una sorpresa distinta en cada habitación, según describió Teletica. Hay figuras de porcelana que parecen pequeñas esculturas, tazas decoradas con vacas y textiles que repiten el motivo, en una variedad de tamaños, formas, colores y materiales que convierte la vivienda en una pequeña exposición.
La afición sigue tan viva como cuando llegaron los primeros imanes. Ligia Navarro ha logrado reunir una de las colecciones más llamativas de su comunidad, y su historia muestra cómo un regalo pequeño puede convertirse, con paciencia y cariño, en una pasión capaz de transformar un hogar completo.
Las vacas como identidad costarricense
La figura de la vaca ocupa un lugar especial en la cultura rural de Costa Rica y de Centroamérica, ligada a tradiciones como el tope nacional y las fiestas patronales. También ha inspirado espacios en otras latitudes, como el Palacio de las Vacas de Guadalajara, una casona histórica que fue lechería y escuela, y que demuestra cómo este animal marca identidades más allá de nuestro país.
En el caso de Ligia, la colección no es una inversión ni un negocio: es memoria familiar, cariño cotidiano y un vínculo con la vida campesina que ella nunca dejó de querer. Sus más de 500 vacas no producen leche ni necesitan pastar, pero comparten algo en común: llenan de alegría el hogar de quien las reúne.
Preguntas frecuentes
¿Quién es la herediana que colecciona vaquitas?
Se trata de Ligia Navarro, vecina del barrio Los Ángeles, en Santo Domingo de Heredia, quien ha reunido más de 500 figuras de vacas en su casa.
¿Cómo comenzó la colección?
Comenzó con dos imanes con forma de vaca que le regaló su esposo, llamados Tica Linda y Pinto, a los que luego se sumaron figuras de porcelana y otros objetos.
¿Dónde está la casa de las vaquitas?
En Los Ángeles de Santo Domingo de Heredia, Costa Rica. La visita fue mostrada por Teletica (Canal 7) el 4 de noviembre de 2026.
