La Universidad Nebrija completó este octubre su primer mes de actividad docente en Avilés, donde forma a su primera promoción de Enfermería y acoge el segundo curso del programa de español para estudiantes extranjeros, la mayoría franceses, que preparan su acceso a Odontología y Fisioterapia. Según informó La Nueva España Digital - LNE.es el 18 de octubre de 2026, lo que hace semanas eran novedades empieza a convertirse en la rutina que acompañará a los futuros sanitarios durante los próximos cuatro años, y consolida a Avilés como ciudad universitaria por primera vez.
El caso ofrece una lección valiosa para países como Costa Rica, donde la formación de profesionales de salud y la atracción de estudiantes internacionales son pilares del desarrollo educativo y económico. La apuesta avilesina combina docencia práctica, grupos reducidos e inmersión lingüística, un modelo que dialoga con las tendencias internacionales de internacionalización universitaria.
Cómo avanza la primera promoción de Enfermería
Mario García, profesor de Bioquímica, explicó que los estudiantes llegan acostumbrados a la enseñanza del instituto y necesitan adaptarse a las exigencias universitarias. El docente, con experiencia previa en Navarra y Asturias, percibe que la base educativa del alumnado es algo más baja que años atrás, aunque esa valoración no le resta confianza en esta primera promoción.
«Estamos intentando hacer un modelo innovador con muchas prácticas», indicó García, quien describió a los estudiantes como «jóvenes trabajadores», capaces de superar las dificultades iniciales porque «quieren trabajar y aprender». La asignatura de Bioquímica combina tres horas semanales de teoría y quince de formación práctica a lo largo del semestre, y todos los grupos de prácticas ya trabajan en el laboratorio.
«El alumnado está evolucionando muy bien», valoró el profesor, para quien el laboratorio es su «ecosistema» natural. El claustro, integrado casi en su totalidad por doctores, comparte una aspiración declarada: «Todos queremos investigar y queremos tener una alta producción científica», afirmó García.
De «París, pizza y pádel» a mantener una conversación
El programa de español vive su segundo curso con 24 estudiantes, mayoritariamente franceses, frente a los veinte de la primera promoción. Hugo Clemente, coordinador del Instituto Nebrija de Avilés y profesor de español, resumió el arranque con una imagen: «Las primeras semanas son un aterrizaje».
El avance tiene nombre propio. El primer día, un alumno llamado Milan respondió a la consigna de decir su ciudad, una comida y un deporte con tres palabras: «París, pizza y pádel». Un mes después, el joven mantuvo con el profesor una tutoría en la que habló de una reunión usando vocabulario y estructuras más elaboradas.
Clemente destacó la ventaja de trabajar con grupos reducidos, que permiten conocer las dificultades de cada alumno, y valoró especialmente la evolución de quienes partían de un nivel más bajo. Muchos de estos jóvenes viven por primera vez fuera del entorno familiar y estrenan también su independencia en Avilés, donde el equipo del instituto los ha acompañado a tramitar su documentación personal. Hacen planes juntos, visitan Oviedo y Gijón y varios se han incorporado a equipos deportivos de la ciudad.
«Los veo con muchas ganas», afirmó el coordinador, quien recordó que el año pasado una de las primeras preguntas de los estudiantes era dónde estaban los jóvenes de su edad.
La salud, un lenguaje compartido
Las dos enseñanzas encuentran un punto de conexión en el vocabulario sanitario. El programa de español comprende dos semestres de inmersión y casi 600 horas de formación, y este año refuerza los contenidos orientados a la salud con sesiones a cargo de profesionales y profesores de Enfermería y Medicina.
No se trata únicamente de obtener un certificado que abra la puerta de una facultad. Algunos estudiantes ya tienen plaza universitaria, pero prefirieron dedicar este curso a mejorar el idioma. «Hay gente que tiene un certificado B2, pero llega a la clase y no se entera de nada», explicó Clemente.
El itinerario de este grupo no desembocará en las aulas avilesinas de Enfermería: todos quieren estudiar Fisioterapia u Odontología y prevén continuar su formación fuera de la ciudad, principalmente en Madrid, Barcelona y, probablemente, Valencia. Escogen universidad según sus estudios, ubicación, precio y circunstancias personales. El objetivo es alcanzar el nivel B1 al terminar el primer semestre y el B2 al concluir el segundo. El precedente invita al optimismo: toda la primera promoción superó las pruebas externas de B2 y accedió a la universidad, aunque no siempre a su primera opción.
Una lección de internacionalización educativa
El modelo avilesino ilustra cómo una ciudad media puede convertirse en polo formativo con inversión privada, oferta sanitaria y acogida de estudiantes extranjeros. Para las comunidades que apuestan por la economía del conocimiento, la experiencia muestra que la internacionalización no requiere grandes metrópolis, sino programas bien diseñados y acompañamiento cercano al estudiante.
La relación entre salud, cultura y formación humana es también un tema de fondo en otras expresiones europeas recientes, como muestra
