La noche del 2 de julio de 1942, el submarino alemán U-161 torpedeó el vapor SS San Pablo mientras descargaba harina en el muelle de Puerto Limón, en el único ataque directo que sufrió el país durante la Segunda Guerra Mundial. Murieron 24 personas, 23 estibadores y un tripulante, y el episodio permanece casi desconocido ocho décadas después.
El historiador limonense Axel Alvarado Luna dedicó más de diez años a reconstruir el hecho, a partir de la bitácora del propio submarino, obtenida de un museo en Cuxhaven, Alemania, y de documentos desclasificados de la Armada de Estados Unidos. Sus conclusiones fueron publicadas por Teletica (Canal 7) y reunidas en su libro El SS San Pablo, el barco que los nazis hundieron en Limón.
Qué pasó la noche del 2 de julio de 1942
Costa Rica estaba en guerra con Alemania, Italia y Japón desde diciembre de 1941, decisión que se inscribió en la tradición democrática y de derecho internacional que el país ha mantenido a lo largo de su historia republicana. El San Pablo, un vapor pequeño de cuatro bodegas que navegaba entre Nueva Orleans, Puerto Limón y Colón, estaba atracado con las luces encendidas mientras cuadrillas de entre 20 y 25 estibadores trabajaban de noche para descargar sacos de harina, el producto que el país necesitaba con urgencia.
«Ese era el único barco que estaba ahí», relató Alvarado a Teletica. «Había que descargar este barco lo más rápido posible porque estábamos necesitando de la harina, esa era la urgencia», añadió.
El U-161, al mando del capitán Achilles, en la tercera de sus seis misiones al Caribe, se aproximó de noche hasta cerca de la isla Uvita, sacó el periscopio y, a las 8:01 p. m., disparó el primer torpedo desde aproximadamente un kilómetro de distancia. Poco más de un minuto después salió el segundo. Ambos impactaron casi en el mismo punto del casco y abrieron un solo agujero, por lo que muchos creyeron que se trató de un único torpedo.
Las víctimas: una deuda de memoria y de ciudadanía
Murieron 23 estibadores y el tripulante afroamericano Glenn Burns, de 47 años, originario de Nueva Orleans, cuyo cuerpo nunca apareció. Según las actas de defunción consultadas por Alvarado en el Registro Civil, la mayoría de los fallecidos figuraba como de nacionalidad jamaiquina y algunos como británicos, porque en esa época no existía en Costa Rica la posibilidad de naturalizarse. Ese derecho llegó recién en 1949.
Entre las historias verificadas en los archivos está la de Samuel Jones, quien sintió dolor de cabeza y pidió a otro estibador, Jorge Hamilton, que lo sustituyera mientras bajaba a descansar entre los sacos de harina. Ocho minutos después llegó el ataque. Jones murió; Hamilton sobrevivió con una contusión en la cabeza, según consta en el expediente de la Junta de Custodia, en el Archivo Nacional.
Los cuerpos de muchas víctimas quedaron atrapados en las bodegas inferiores durante casi dos semanas. Buzos de la base naval estadounidense en Panamá concluyeron que la única forma de recuperarlos era con explosivos, y se avisó a la población para que nadie creyera que se trataba de otro ataque. Esas detonaciones doblaron partes del casco hacia afuera, un detalle que años después alimentó teorías conspirativas.
¿Fue realmente un ataque nazi contra Costa Rica?
Alvarado sostiene que, desde el punto de vista militar, el ataque se justificaba como acción de guerra: el San Pablo pertenecía a la Balboa Shipping Company, subsidiaria de la estadounidense United Fruit Company, y navegaba con bandera de Panamá, país que también estaba en guerra con Alemania. «Era un ataque a un barco enemigo en un muelle de un país enemigo», afirmó el historiador.
Aun así, el episodio sigue siendo discutido. «Algunos ahora, 80 años después, dudan incluso de que el ataque se haya dado», advirtió Alvarado. Entre las objeciones que ha escuchado, sobre todo de personas mayores de Limón, figuran que fue un autoatentado para llevar al país a la guerra, cuando Costa Rica ya estaba en ella desde 1941, y que un submarino no podía llegar tan lejos y regresar. Alvarado responde que Alemania reabastecía de combustible a sus submarinos en alta mar y que la bitácora del U-161 lo deja claro: «Ahí está muy claro todo, en alemán», dijo.
La investigación tropezó con el vacío institucional en el propio país: en Limón no se encontraba información, y en el Archivo Nacional no existe el fondo de Marina de 1942. Esa carencia documental explica, en parte, por qué la memoria del ataque se debilitó. En Costa Rica, el episodio coexiste con otros capítulos menos conocidos de la guerra en la región, como el destino del crucero alemán Admiral Graf Spee en aguas atlánticas.
Consecuencias inmediatas
Al día siguiente del hundimiento fueron arrestados decenas de alemanes residentes en el país. Las embajadas británica y estadounidense entregaron al Gobierno una lista negra de personas y propiedades vinculadas al Eje, y el apagón que no se había aplicado esa noche se mantuvo en Limón durante seis meses. A las familias de las víctimas se les pagó una indemnización por medio del Banco Nacional y se organizaron conciertos a su favor.
La pérdida de la carga también tuvo costo económico: hubo escasez de harina, especulación con su precio y medidas del Gobierno para contenerla. Según testimonios recogidos por Teletica, algunos limonenses se zambulleron para rescatar fardos de tela caqui caídos al mar.
El San Pablo no desapareció esa noche. En 1943 la Armada de Estados Unidos lo reflotó y lo remolcó hasta Pensacola, Florida, donde fue declarado pérdida total para efectos del seguro y, según un documento desclasificado hallado por Alvarado, se usó para practicar un nuevo tipo de ataques con drones marítimos. Se hundió definitivamente en 1944 frente a Florida, donde hoy es un sitio de buceo. El U-161 fue hundido en setiembre de 1943 frente a Bahía, Brasil, tras un ataque aéreo.
Recuperar la memoria como ejercicio cívico
Para Alvarado, la reconstrucción de este capítulo es también un asunto de identidad nacional. «Lo escribí para, sobre todo, que la gente entendiera que Limón es parte de Costa Rica, y este suceso histórico afectó a Limón y afectó a Costa Rica», declaró.
El libro incluye imágenes, recortes de periódicos, testimonios de limonenses y códigos QR que remiten a las fuentes primarias. Se vende a ₡13.000 en la Librería Internacional y en la librería de la Universidad de Costa Rica. El historiador prepara además un documental con entrevistas a personas de más de 90 años.
La memoria física del hecho tampoco está intacta: la placa con los nombres de las víctimas, colocada en el muelle, fue trasladada al mirador de Moín, a unos 8 kilómetros, y trae errores en los apellidos de una decena de ellas, según Alvarado. Corregir el registro y devolver a las víctimas su nombre es, en el fondo, la tarea pendiente que este trabajo deja planteada.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo fue el ataque al SS San Pablo en Costa Rica?
La noche del 2 de julio de 1942, cuando el submarino alemán U-161 torpedeó el vapor SS San Pablo atracado en el muelle de Puerto Limón.
¿Cuántas personas murieron en el hundimiento del San Pablo?
Murieron 24 personas: 23 estibadores y el tripulante afroamericano Glenn Burns, de 47 años, originario de Nueva Orleans.
¿Fue Costa Rica atacada por los nazis en la Segunda Guerra Mundial?
Sí, según el historiador Axel Alvarado: el torpedo provino del submarino alemán U-161, aunque el barco atacado navegaba con bandera de Panamá y pertenecía a una subsidiaria de la United Fruit Company.
Dónde consultar la investigación sobre el hundimiento
El libro El SS San Pablo, el barco que los nazis hundieron en Limón se vende a ₡13.000 en la Librería Internacional y en la librería de la Universidad de Costa Rica.
