La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, restó este 20 de octubre urgencia a las demandas de ayuda de los habitantes de El Guayabo, en Apatzingán, Michoacán, donde un joven murió la semana pasada tras un ataque de grupos criminales y su hija Alexa, de ocho años, falleció días después por un disparo. En conferencia de prensa, la mandataria cuestionó la procedencia de las denuncias y evadió comprometerse a visitar la zona.
Según reportó la revista Proceso, cuando se le expuso la situación de violencia que sufre el municipio michoacano, con minas explosivas, ataques con drones y balaceras, la primera reacción de Sheinbaum fue: “Habría que ver quiénes son quienes dicen esto y ponerlos en contacto con las autoridades”.
Qué respondió Sheinbaum sobre la presunta orden de no intervenir
Los pobladores de El Guayabo han denunciado de manera reiterada que piden auxilio a elementos del Ejército Mexicano durante los ataques, pero que los militares no salen a repeler las agresiones porque, según indican los propios vecinos, esa es la instrucción que reciben. La jefa del Ejecutivo rechazó de plano esa versión.
“No tienen ninguna orden de no intervenir, imagínense. O sea, sería como... es absurdo, si para eso está la Guardia Nacional”, sostuvo la presidenta, quien insistió en que las fuerzas federales deben actuar “en el marco de sus atribuciones y en el marco del sistema penal acusatorio”.
Sheinbaum defendió la actuación castrense apelando al sistema penal mexicano. Explicó que el sistema acusatorio, que cambió durante el gobierno de Felipe Calderón, exige presentar una denuncia, abrir una carpeta de investigación y solo después proceder a la detención, salvo en casos de flagrancia.
“No es que la Defensa o la Guardia Nacional no quieran apoyar al ciudadano, lo apoyan en el momento de la flagrancia. Pero no tienen autorización jurídica porque así son nuestras leyes”, argumentó la mandataria.
Al recordarle que la muerte de Alexa y el ataque contra su padre constituían precisamente un caso de flagrancia, y que la única intervención del Ejército fue trasladar a la menor herida, que finalmente murió, Sheinbaum respondió que la niña “de inmediato la atendieron y la llevaron a un hospital, lamentablemente falleció después”.
“Imagínate que yo diera una orden a los policías o a la Guardia Nacional de no intervenir en caso de un delito. No tendríamos los resultados que tenemos. ¿Tú crees que voy a dar esa orden? Sí doy órdenes de no reprimir, eso sí. Muy claras”, añadió.
Una reforma legal en camino sobre la flagrancia
La presidenta anunció que existe una iniciativa, aún no presentada al Congreso, elaborada por la fiscal general de la República junto con los 32 fiscales del país, con participación de la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde. El objetivo es ampliar las características de la flagrancia para que las autoridades federales y estatales tengan mayor margen de actuación en las detenciones.
“Todavía no se presenta al Congreso, pero la han trabajado conjuntamente”, precisó Sheinbaum, quien vinculó el debate al marco jurídico vigente más que a un supuesto bloqueo operativo de las Fuerzas Armadas.
La visita a Apatzingán que no llega
Consultada sobre cuándo acudiría a Apatzingán, donde la población sufre desplazamiento forzado interno, la mandataria respondió con otra pregunta: “¿Quién es la ciudadanía?”. Tras aclararle que se trataba de las personas desplazadas que denuncian la violencia, enumeró la presencia institucional en la zona.
“Está presente el comandante de la zona, el comandante de la región militar, el comandante de la Guardia Nacional. Está presente el plan Michoacán, la Secretaría de Gobernación. Incluso recientemente estuvieron de manera personal la secretaria de Gobernación y la Secretaría de Bienestar y con gusto se puede ir a visitar Apatzingán para hablar con estas personas”, señaló.
Pese a esa apertura, evadió comprometerse personalmente. “No necesariamente tengo que atender de manera personal a todos, aun y cuando atiendo a muchas personas”, dijo.
La presidenta arremetió luego contra quienes cuestionan su cercanía con el territorio. “Está muy extraño, ¿no? Que ahora ese es el gran tema, que la presidenta no atiende. Cuando soy una presidenta que está permanentemente en territorio”, afirmó.
Cifras oficiales frente a testimonios de víctimas
Para respaldar su gestión en Michoacán, Sheinbaum mostró una encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que indica una reducción del 60 por ciento en la victimización en Uruapan. Añadió que el gobierno trabaja en cinco municipios dedicados a la producción de aguacate y otros productos agroindustriales.
“Incluso personalmente hablo no solo con empresarios, sino con ciudadanos de distintos lugares de Michoacán para poder conocer la problemática, muchos de ellos han reconocido la disminución”, afirmó.
El contraste entre esas cifras y el testimonio directo de los desplazados de El Guayabo refleja una tensión recurrente en la seguridad mexicana: la distancia entre los indicadores agregados y la experiencia concreta de comunidades bajo asedio criminal. Para los vecinos de Apatzingán, el dato porcentual de Uruapan poco alivia la pérdida de una niña de ocho años y de su padre.
El episodio plantea además interrogantes institucionales serios. Si la cadena de mando funciona, como insiste la presidenta en su calidad de comandanta suprema de las Fuerzas Armadas, ¿por qué los soldados desplegados en Tierra Caliente no repelen los ataques contra civiles? Si la ley lo impide, como también sostiene, ¿por qué la reforma de la flagrancia tarda en llegar al Congreso mientras persisten las víctimas?
El caso de Alexa expone con crudeza el debate sobre el papel de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior. En México, a diferencia de Costa Rica, que abolió el ejército en 1948 y consolidó su modelo de seguridad civil, la militarización del combate al crimen organizado lleva casi dos décadas sin revertir la violencia estructural. La respuesta de Sheinbaum, que combina negación de las denuncias, apelación técnica al sistema penal y promesa de reforma, deja abierta la pregunta que las víctimas formulan: quién responde cuando el Estado presente mira hacia otro lado.
Preguntas frecuentes
¿Qué ocurrió en El Guayabo, Apatzingán?
Un joven murió tras un ataque de grupos criminales la semana previa al 20 de octubre de 2026, y su hija Alexa, de ocho años, falleció días después por un disparo recibido durante los hechos, según reportó Revista Proceso.
¿Negó Sheinbaum la orden de no intervenir?
Sí. La presidenta calificó de “absurda” la versión de que el Ejército o la Guardia Nacional tengan instrucciones de no intervenir, y sostuvo que actúan dentro del marco del sistema penal acusatorio.
¿Qué reforma legal anunció Sheinbaum?
Anunció una iniciativa, aún no presentada al Congreso, elaborada por la fiscal general y los 32 fiscales del país con la consejera jurídica Luisa María Alcalde, para ampliar la definición de flagrancia y dar más margen de detención a las autoridades.
¿Visitó Sheinbaum Apatzingán?
No comprometió una fecha. Dijo que “no necesariamente” debe atender personalmente a todos los casos, aunque afirmó que la visita puede realizarse para hablar con los afectados.
