La princesa Astrid de Noruega fallece a los 94 años: el adiós a un pilar de la monarquía
La princesa Astrid de Noruega, hermana del fallecido rey Harald V, murió el pasado viernes 11 de septiembre a los 94 años, apenas 15 días después del deceso del monarca. Su partida enluta aún más a la Casa Real noruega, que ya se encontraba de luto por la pérdida del soberano que gobernó el país durante 35 años. La princesa había asistido al funeral de Estado de su hermano apenas tres días antes de su muerte.
La relación entre Astrid y Harald era estrecha y constante. En la corona enviada al funeral, la princesa escribió: “Gracias por todo lo que hemos vivido juntos. Tuya, Astrid”. Setenta y dos horas después, falleció, dejando a su familia destrozada, en especial a sus cinco hijos: Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian Ferner, fruto de su matrimonio con el regatista olímpico Johan Martin Ferner.
Una carta abierta de despedida de sus cinco hijos
Tras su muerte, la página web oficial de la Casa Real noruega publicó una carta abierta firmada por la familia directa de la princesa. En el emotivo manifiesto, sus cinco hijos rinden un último tributo a su madre, destacando tanto su faceta institucional como su calidez en el ámbito privado.
“Querida madre, querida princesa Astrid: Gracias por ser la mejor madre que pudimos tener. A lo largo de tu vida, estuviste ahí para nosotros con amor y sabiduría, calidez y buen humor”, comienza el texto.
La misiva continúa: “Estuviste presente para el abuelo, el rey Olav, y el tío, el rey Harald, siempre presente, leal y dedicada. Y además, para aquellos que necesitaban un poco más de atención, siempre mostraste un cariño sincero. En nuestro dolor, nos unimos en gratitud. Gracias por todos los buenos recuerdos. Siempre tendrás un lugar especial en nuestros corazones”.
La carta está firmada por “Tus hijos: Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian Ferner, con sus familias”.
El papel crucial de Astrid en la monarquía noruega
La princesa Astrid fue una figura clave en la consolidación de la monarquía escandinava contemporánea. Tras la muerte de su madre, la reina Marta, en 1954, y dado que su hermano Harald era aún muy joven, Astrid asumió de facto el rol de primera dama de Noruega junto a su padre, el rey Olav V. Ejerció como anfitriona en los compromisos de Estado durante años, hasta el matrimonio de Harald con Sonia Haraldsen.
A pesar de que su matrimonio en 1961 con Johan Martin Ferner le hizo perder el tratamiento de Alteza Real, la princesa jamás se distanció de la agenda oficial de la Corona. Durante los 35 años de reinado de Harald V, Astrid se convirtió en su escudera más fiel, presidiendo múltiples patronazgos benéficos y representando a la Corona en eventos donde la cercanía humana era prioritaria.
La vida discreta de los hijos de la princesa Astrid
Los cinco hijos de la princesa Astrid han protagonizado una vida muy discreta, lejos del foco público, y no desarrollan funciones oficiales para la Casa Real. Estos son algunos datos sobre ellos:
- Cathrine Ferner (1962): casada con Arild Johansen, su vida se ha mantenido alejada de la esfera pública.
- Benedikte Ferner (1963): descrita en algunas fuentes como empresaria, aunque no se ha documentado su cargo actual.
- Alexander Ferner (1965): no desempeña funciones institucionales conocidas; su nombre aparece vinculado a actos privados de la familia.
- Elisabeth Ferner (1969): empleada de ventas de Modena desde 2018, tras haber estado vinculada a Ferner Jacobsen.
- Carl-Christian Ferner (1972): el menor de los hermanos, es el más conocido en el ámbito empresarial.
Carl-Christian Ferner, el hijo empresario
Carl-Christian Ferner está vinculado a Ferner Jacobsen, la histórica firma noruega de moda fundada en Oslo en 1916, que comercializa ropa y accesorios tanto en sus establecimientos como a través de internet. La compañía, considerada un negocio familiar, destaca por su atención personalizada, su selección de firmas y su apuesta por prendas de calidad. En el plano personal, Carl-Christian se casó con Anna-Stina Slattum Karlsen y el matrimonio tiene dos hijos.
Una educación estricta y alejada de los privilegios
La princesa Astrid habló en alguna ocasión de sus hijos, aunque siempre de forma puntual y sin convertirlos en personajes públicos. En una entrevista de 2013, explicó que había bordado manteles navideños para todos ellos y que sus hijos le habían pedido que dejara de hacerles regalos salvo que se los solicitaran expresamente.
En otra entrevista, publicada en 2015, la princesa defendió que había intentado ofrecer a sus hijos una educación normal y reconoció que había sido estricta con ellos. Su objetivo, explicó, era evitar que alguien pensara que podían comportarse mal o hacer lo que quisieran por el hecho de ser hijos de un miembro de la familia real.
El legado de una princesa entregada a su país
La partida de la princesa Astrid supone un duro golpe emocional para el recién proclamado rey Haakon VIII y para la reina Mette-Marit, quienes pierden a una de las grandes referentes de la vieja guardia palaciega en pleno proceso de transición dinástica.
Mientras las banderas de las residencias oficiales vuelven a ondear a media asta en señal de respeto, el pueblo noruego se suma al dolor de la familia Ferner. La figura de la princesa Astrid quedará inscrita en la historia de la monarquía escandinava como el ejemplo perfecto de elegancia, entrega silenciosa y amor incondicional a su familia y a su país.