Mundial 2026: ¿hipercomercialización permanente o excepción estadounidense?
La Copa del Mundo 2026, celebrada en Estados Unidos, Canadá y México, ha llevado la comercialización del evento deportivo más visto del planeta a niveles sin precedentes. Desde trozos de césped encapsulados en acrílico por 3.000 dólares hasta boletos para la final con precios iniciales de 4.185 dólares, casi siete veces más que en Qatar 2022, la FIFA ha implementado estrategias de mercado que generan tanto ingresos récord como controversia entre aficionados y reguladores. La pregunta central que surge es si este modelo de negocio extremo se convertirá en la nueva norma o si quedará como un capítulo excepcional ligado al contexto estadounidense.
Ingresos récord y nuevos mecanismos comerciales
La FIFA proyecta ingresos de al menos 13.000 millones de dólares para el ciclo de cuatro años que culmina con este Mundial, frente a los 7.600 millones de la edición anterior. Este crecimiento se sustenta en la adopción de precios dinámicos para boletos, la creación de una plataforma propia de reventa que retiene un 15% tanto del comprador como del vendedor, y la introducción de servicios de hospitalidad de gama alta. También se incorporaron elementos novedosos como las pausas para hidratación patrocinadas, que generaron tiempo adicional para publicidad televisiva.
Michael Payne, exdirector comercial del Comité Olímpico Internacional, señaló que Estados Unidos permitió a la FIFA dar un salto significativo. En su opinión, no habrá un retroceso importante porque se sentó un precedente. Sin embargo, consultores como Ricardo Fort, quien dirigió patrocinios en Visa y Coca-Cola, consideran que los factores que llevaron a estos ingresos tan elevados son muy estadounidenses y que probablemente recordaremos esta Copa del Mundo como una excepción.
Controversias regulatorias en Estados Unidos y Canadá
Las prácticas de venta de boletos de la FIFA han provocado la indignación de grupos de aficionados y la atención de las autoridades. Al menos tres estados de Estados Unidos iniciaron investigaciones para determinar si la venta de boletos infringió las leyes locales de protección al consumidor. En Canadá, la provincia de Ontario prohíbe la reventa de boletos por encima de su precio nominal, lo que resultó en una reventa mucho menor para los partidos celebrados en Toronto en comparación con otras ciudades sede.
La polémica también alcanzó aspectos deportivos. La FIFA rompió con la tradición futbolística al alargar el medio tiempo de la final más allá de los 15 minutos estándar, para incluir un espectáculo encabezado por Shakira, Madonna y BTS, emulando la teatralidad del Super Bowl estadounidense. Además, el organismo rector fue criticado por levantar la sanción de un partido a un jugador estadounidense tras quejas de la Casa Blanca, lo que la UEFA calificó como una decisión que cruzó un límite y generó dudas sobre la independencia política y la credibilidad de la FIFA.
El contrapeso de la legislación europea
La próxima Copa del Mundo, que se celebrará en España, Portugal y Marruecos en 2030, enfrentará un entorno regulatorio muy distinto. La legislación europea probablemente haría imposible repetir algunas de las prácticas de venta de boletos de la FIFA. Football Supporters Europe (FSE) participa en una campaña para endurecer las normas en el marco de la Ley de Equidad Digital de la Unión Europea, incluyendo la prohibición de la fijación dinámica de precios para eventos en vivo.
Ronan Evain, director ejecutivo de FSE, afirmó que está dispuesto a apostar por una legislación de la Unión Europea que proteja al consumidor y elimine algunas de las peores políticas de la FIFA en materia de venta de boletos. Además, los estadios europeos tendrán dificultades para ofrecer el mismo nivel de hospitalidad de alta gama que los recintos estadounidenses, y tanto España como Portugal prohíben el consumo de alcohol en los asientos durante los partidos.
Proyecciones futuras: ¿un nuevo referente o un pico excepcional?
Las propias proyecciones de la FIFA muestran una caída en los ingresos por venta de boletos y hospitalidad de cerca de 1.000 millones de dólares para el ciclo de 2030. No obstante, se espera que algunas innovaciones, como las pausas de hidratación de tres minutos, se mantengan, especialmente ante la creciente importancia de la audiencia estadounidense. La cadena Fox pagó 485 millones de dólares por los derechos de transmisión en inglés para Estados Unidos del torneo actual, y habría recuperado más de la mitad de esa cifra solo con la venta de publicidad durante esas pausas.
El patrocinio también aumentó considerablemente, en parte gracias a la llegada de Saudi Aramco como el principal socio comercial de la FIFA de cara al Mundial de 2034 en Arabia Saudita. La FIFA estima que el próximo ciclo debe generar 14.000 millones de dólares gracias a un mayor aumento en patrocinios y derechos de medios. Un alto ejecutivo de publicidad con vínculos con la FIFA comentó que esto es apenas el comienzo y que si alguien cree que la Copa del Mundo es demasiado comercial ahora, debe prepararse para lo que viene.
Para Costa Rica y la región centroamericana, este debate es relevante. El modelo de negocio de la FIFA refleja tensiones globales entre la maximización de ingresos y la protección de los derechos de los consumidores, así como entre la tradición deportiva y las presiones comerciales. La experiencia del Mundial 2026 plantea preguntas fundamentales sobre el futuro del deporte como bien público frente a su creciente mercantilización, un tema que toca directamente los valores de transparencia, equidad y participación democrática que defiende Diario d'Ujarras.