Marc Márquez: 'Vuelvo a estar vivo' tras su victoria en el GP de Aragón
El piloto español Marc Márquez (Ducati Lenovo) logró un triunfo contundente en el Gran Premio de Aragón de MotoGP, sumando los 37 puntos que se había fijado como objetivo para el fin de semana. Con esta victoria, el ocho veces campeón del mundo asciende a la segunda posición de la clasificación general, a 19 puntos del líder, y recupera sensaciones tras un inicio de temporada complicado.
¿Cómo logró Márquez los 37 puntos en Aragón?
En la rueda de prensa posterior a la carrera, Márquez reconoció que no fue un fin de semana perfecto. “Se puede fallar porque somos humanos y hoy casi fallo, porque he cometido un error grave en esa curva 1 y 2, donde me he dejado activado el dispositivo trasero y he hecho todo el primer parcial bajo enganchado atrás”, explicó. A pesar del contratiempo, el piloto de Cervera supo gestionar la carrera y cumplir con el plan establecido: “Lo dije el jueves que, si queríamos tener la mínima posibilidad de luchar por este Mundial, pasa por sacar el máximo en los circuitos favorables. Y este fin de semana hemos podido conseguir estos 37 puntos”.
La celebración y el significado de la victoria número 103
Márquez celebró su victoria número 103 en la categoría reina con una vuelta de honor especial, deteniéndose ante su afición en la grada We are 93. Sobre si la emoción de ganar sigue siendo la misma que en sus primeros triunfos, el piloto reflexionó: “Es diferente, porque cuando son las primeras, son las primeras. En el medio, hay un momento que no las disfrutas tanto, pero ahora siempre pienso si será la última. Tenemos que vivir estos momentos, disfrutarlos, sobre todo porque algún día los echaremos de menos”.
El duelo a más de 300 km/h con Bezzecchi
Uno de los momentos más vibrantes de la carrera fue cuando Márquez rodó en paralelo con Marco Bezzecchi en la recta que conduce a la penúltima curva, a más de 300 kilómetros por hora. El español describió con franqueza lo que se siente en esa situación límite: “A 300 por hora, a un dedo de otra moto, no piensas ni en tu madre, ni en tu padre, ni en tu novia, ni en tu perro. Lo único que piensas es a ver quién corta más tarde. Es un momento de adrenalina en el que el piloto tiene que tener locura, pero locura controlada”.