La bacteria Xylella fastidiosa ha arrasado la mitad del almendral de las Islas Baleares en diez años. Desde que se detectó el primer brote en un vivero de Porto Cristo, en Mallorca, el 6 de octubre de 2016, el archipiélago español ha perdido el 53 % de la superficie dedicada a este cultivo, según informó el diario Última Hora el 17 de octubre de 2026.
La cifra la aportó Andreu Juan, jefe del Servicio de Agricultura del Govern balear, quien advirtió de que la superficie actual de almendros se reduce a 8.228 hectáreas, frente a las 65.000 que existían en los años noventa y las 85.000 de la década de los ochenta. La producción de almendra cayó un 81 % entre 2016 y 2025, hasta 1.684 toneladas.
Qué es la Xylella y por qué preocupa a Europa
La Xylella fastidiosa es una bacteria que obstruye los vasos por los que las plantas transportan agua y nutrientes, provocando el secado y la muerte de especies tan diversas como olivos, almendros, viñedos y más de 500 tipos de plantas. Italia la sufrió antes: arrasó cientos de olivos en la región de Apulia y llegó a conocerse como el ébola de los olivos, una etiqueta que refleja el potencial destructor del patógeno.
El caso balear demuestra cómo una amenaza fitosanitaria puede transformar un paisaje agrícola en pocos años. La bacteria, originaria de América, ya está catalogada como una de las plagas más peligrosas para la agricultura europea, y su gestión exige coordinación institucional, vigilancia científica y apoyo directo a los productores, un recordatorio oportuno para países como Costa Rica, cuya economía agrícola y de exportación depende de la sanidad vegetal.
Diez años de erradicación y control
Desde 2016 hasta hoy, las autoridades balears han eliminado 1.945 árboles y plantas infectadas, según los datos del Govern recogidos por Última Hora. En total, la bacteria ha infectado 494 especies diferentes de árboles y plantas en el archipiélago, se han realizado 26.627 muestras de laboratorio y se han erradicado 2.079 ejemplares.
El patógeno sigue presente en todas las islas, aunque con variantes distintas: en Mallorca circulan las subespecies fastidiosa, pauca y multiplex; en Menorca, la pauca; y en Eivissa, la multiplex. Esa diversidad complica la respuesta sanitaria, porque cada variante afecta a hospederos diferentes.
Andreu Juan explicó que la estrategia actual se centra en el control de los insectos vectores que propagan la bacteria.
Controlar los vectores que la propagan es la mejor solución y por eso repartimos productos fitosanitarios.
No todo es la bacteria: el declive estructural del almendro
El jefe del Servicio de Agricultura del Govern subrayó que la Xylella ha sido una de las principales causas del desplome del almendral, pero no la única. La falta de rentabilidad del cultivo, el envejecimiento de las plantaciones de secano y las afectaciones del cambio climático llevaban años empujando al abandono de los almendros.
La mayoría son árboles viejos, en plantaciones de secano. La baja rentabilidad de la almendra ha propiciado el abandono de estos cultivos. Árboles con muchos años y sin cuidado, además de las afectaciones debido al cambio climático han propiciado esta situación.
La bacteria fue, en palabras de los técnicos, la estocada final para un cultivo que ya estaba en declive. La icónica imagen de los almendros en flor que cubrían los campos insulares se reduce año tras año, con consecuencias no solo productivas sino también paisajísticas y turísticas para las Baleares.
Olivos y viñedos resisten mejor
La afectación no ha sido igual en todos los cultivos susceptibles. Los datos que presentará Andreu Juan muestran un panorama distinto para la vid y el olivo, también vulnerables a la infección.
En la viña la situación no es igual, en 2025 hay 3.035 hectáreas, un 46 % más respecto a 2016; y lo mismo sucede con los olivos, con 10.716 hectáreas productivas, un 20 % más.
Estos indicadores serán analizados en el XXII Congreso de la Sociedad Española de Fitopatología, que se celebrará por primera vez en Mallorca entre el 19 y el 22 de octubre de 2026 y reunirá a cerca de 300 investigadores y especialistas.
Lecciones para la agricultura costarricense
El caso balear deja tres lecciones valiosas para cualquier país con vocación agrícola y exportadora. Primera: la detección temprana es decisiva; en Baleares la bacteria circulaba desde antes de su identificación oficial, y ese retraso costó superficie productiva. Segunda: la ciencia pública y la vigilancia fitosanitaria son inversiones, no gastos; las 26.627 muestras analizadas y el congreso de fitopatología de Mallorca son ejemplos de una infraestructura técnica que funciona. Tercera: las plagas no anuncian fronteras, y la cooperación internacional en sanidad vegetal es la mejor defensa.
Para Costa Rica, cuyo café, piña, banano y creciente sector agroexportador dependen de certificaciones sanitarias exigentes, la experiencia balear reafirma la importancia de fortalecer los servicios fitosanitarios, apoyar a los productores pequeños y mantener la vigilancia activa frente a patógenos que el cambio climático y el comercio globalizado desplazan por el mundo.
A diez años del primer caso detectado, payeses y técnicos baleares han aprendido a convivir con la plaga: la bacteria sigue en las islas, pero su dispersión se ha frenado y el sector ha adaptado sus prácticas. La recuperación del almendral, sin embargo, tomará décadas, si algún día llega.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta superficie de almendros ha perdido Baleares por la Xylella?
Baleares ha perdido el 53 % de su superficie de almendros en diez años, según Andreu Juan, jefe del Servicio de Agricultura del Govern. Quedan 8.228 hectáreas, frente a las 65.000 de los años noventa.
¿Qué es la bacteria Xylella fastidiosa?
Es un patógeno vegetal que obstruye el transporte de agua y nutrientes en las plantas y puede infectar cientos de especies, entre ellas olivos, almendros y viñedos. En Baleares ha infectado 494 especies desde 2016.
¿Cómo se controla la Xylella?
La estrategia principal es controlar los insectos vectores que la propagan. El Govern balear reparte productos fitosanitarios a los productores para reducir las poblaciones de vectores, aunque la bacteria sigue presente en todas las islas.
¿Cómo ha afectado a la producción de almendra?
La producción de almendra de Baleares cayó un 81 % entre 2016 y 2025, hasta 1.684 toneladas, según los datos del Servicio de Agricultura del Govern.
