Crisis institucional rodea a Los Ángeles 2028 por controversia del director ejecutivo
El comité organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 atraviesa una profunda crisis de credibilidad tras la revelación de correspondencia comprometedora entre su director ejecutivo Casey Wasserman y figuras vinculadas al escándalo Jeffrey Epstein.
Impacto en la gobernanza olímpica
Wasserman emitió un comunicado expresando su profundo pesar por la correspondencia revelada, que data de 2003, tres años antes del primer arresto del delincuente sexual. Aunque no enfrenta cargos criminales, los correos electrónicos han generado cuestionamientos sobre la idoneidad de su liderazgo en un evento de magnitud internacional.
La correspondencia incluye contenido inapropiado donde Wasserman, estando casado, expresaba fantasías sobre Ghislaine Maxwell usando un "ajustado traje de cuero", lo que ha debilitado significativamente su posición institucional.
Consecuencias en el sector privado
El impacto se ha extendido al ámbito empresarial. La cantante Chappell Roan se separó de la agencia Wasserman el lunes, declarando que "no se debe esperar que ningún artista, agente o empleado defienda o ignore acciones que contradigan profundamente nuestros valores morales".
Según The Hollywood Reporter, otros artistas están considerando romper vínculos con la agencia, mientras algunos empleados evalúan adquirirla y cambiar su denominación social. La reputación del empresario de 51 años, con considerable influencia en deporte, entretenimiento y política, experimenta un deterioro acelerado.
Presión política y llamados a la renuncia
Varios funcionarios municipales de Los Ángeles han solicitado formalmente su renuncia. La concejala Janice Hahn manifestó que "el hecho de que nos represente en el escenario internacional desvía la atención de nuestros atletas y del considerable esfuerzo que requiere la preparación para 2028".
Durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina, la delegación de Los Ángeles mantuvo un perfil discreto, con Wasserman evitando declaraciones públicas.
Respaldo institucional dividido
El Comité Olímpico de Estados Unidos (USOPC) mantiene su respaldo. Gene Sykes, presidente del organismo, declaró que "Casey hizo una declaración que refleja su punto de vista... Su declaración habla por sí sola".
La alcaldesa Karen Bass se ha mantenido al margen de la controversia, considerando que la decisión sobre la continuidad de Wasserman corresponde exclusivamente a la junta directiva de Los Ángeles 2028. Esta posición refleja la complejidad política en una metrópolis que enfrenta desafíos adicionales por incendios forestales y políticas migratorias federales.
Implicaciones financieras y sostenibilidad del proyecto
La junta directiva, compuesta por figuras prominentes con vínculos familiares y profesionales con Wasserman, hace improbable su remoción. Su padre, Lew Wasserman, fue un magnate cinematográfico que dirigió Universal Studios, consolidando una red de influencia significativa.
Wasserman se ha posicionado como interlocutor clave con la administración Trump y lidera los preparativos desde hace más de una década. Los Juegos representan enormes riesgos financieros para California, con un modelo de financiamiento mayoritariamente privado similar al de 1984.
El presupuesto estimado de 7.000 millones de dólares requiere 2.500 millones en patrocinios privados. Si la autofinanciación fracasa, los contribuyentes californianos podrían asumir cientos de millones en costos adicionales.
Estabilidad de los patrocinadores
A principios de diciembre, Wasserman anunció haber asegurado más de 2.000 millones en patrocinios diversos. Pese a la controversia, ninguna de las grandes corporaciones involucradas (Google, Uber, Starbucks, Honda) ha manifestado intención de retirarse, sugiriendo confianza en la viabilidad del proyecto.
Esta situación plantea interrogantes fundamentales sobre la gobernanza en eventos deportivos internacionales y la responsabilidad institucional en la era de la transparencia democrática.
