Autoestima: la clave no está en repetir frases positivas, sino en cómo nos hablamos
La psicóloga Tamara de la Rosa advierte que la autoestima no se construye únicamente repitiéndonos que somos maravillosos, sino revisando el modo en que nos hablamos cuando fallamos, cuando no llegamos a todo o cuando algo no sale como esperábamos. Según la experta, la autoestima se edifica desde el diálogo interno, desde la forma en que nos tratamos en los momentos difíciles y desde la capacidad de corregirnos sin machacarnos.
¿Por qué no basta con repetir que somos maravillosos?
La cultura del quiérete más ha simplificado en exceso un concepto que es mucho más profundo. La autoestima no es un mantra ni una frase motivacional. No se sostiene únicamente sobre afirmaciones positivas, sino sobre la forma en que nos tratamos cuando las cosas no salen como esperábamos.
Tamara de la Rosa asegura que:
La autoestima no se construye únicamente repitiéndonos que somos maravillosos. También se construye dejando de tratarnos como jamás trataríamos a alguien que queremos.Esta idea cambia por completo la perspectiva. No se trata de inflar la autoestima con mensajes grandilocuentes, sino de evitar que el diálogo interno se convierta en un espacio de juicio, desprecio o exigencia desmedida. La autoestima se debilita cuando nos hablamos desde el error, cuando minimizamos lo que hacemos bien y cuando convertimos cualquier fallo en una sentencia sobre quiénes somos.
La clave está en revisar ese diálogo interno y en aprender a sostenernos con más humanidad. No para evitar la responsabilidad, sino para evitar la crueldad.
El impacto del diálogo interno en cómo nos sentimos
La forma en que nos hablamos tiene un efecto directo en nuestra autoestima. Cuando nuestro diálogo interno se vuelve hostil, la autoestima se resiente. Cuando se vuelve más amable, más realista y más humano, la autoestima se fortalece.
La psicóloga señala que:
A veces somos nuestro peor crítico. Nos exigimos, nos juzgamos, nos hablamos desde el error y minimizamos todo lo que hacemos bien. Y después nos preguntamos por qué nuestra autoestima se resiente.
Ese diálogo interno hostil aparece en momentos cotidianos: cuando nos equivocamos, cuando no llegamos a todo, cuando algo no sale como esperábamos o cuando nos miramos al espejo. En esos instantes, la voz interna puede convertirse en un juez implacable que exagera los fallos y minimiza los aciertos.
Pero la autoestima no se construye engañándonos ni diciéndonos que todo está bien. Se construye desde la capacidad de hablarnos con respeto incluso cuando fallamos. De la Rosa lo resume con claridad:
No se trata de engañarte ni de decirte que todo está bien. Se trata de aprender a corregirte sin machacarte, a exigirte sin despreciarte y a reconocer tus errores sin convertirlos en una definición de quién eres.
Cómo se construye realmente la autoestima
La autoestima se construye desde la práctica diaria, no desde la perfección. No es un estado fijo, sino un proceso continuo que depende de cómo nos tratamos en los momentos vulnerables. La psicóloga propone un ejercicio de observación: Observa cómo te hablas cuando te equivocas. Cuando no llegas a todo. Cuando algo no sale como esperabas. Cuando te miras al espejo.
Ese ejercicio revela patrones: frases duras, comparaciones injustas, exigencias imposibles. Cambiar esos patrones no significa dejar de corregirnos, sino hacerlo desde un lugar más sano. La autoestima crece cuando aprendemos a sostenernos sin destruirnos, cuando aceptamos que podemos fallar sin convertir el fallo en identidad.
La psicóloga insiste en que la autoestima se construye también desde la capacidad de reconocer los errores sin dramatizarlos. No se trata de evitar la responsabilidad, sino de evitar la crueldad. Tamara aclara:
Porque una cosa es pensar: 'esto no me salió bien', y otra muy distinta: 'soy un desastre'.La autoestima se fortalece cuando dejamos de convertir cada error en una etiqueta y empezamos a verlos como parte natural del aprendizaje.
Cuidar el diálogo interno
El diálogo interno es el espacio donde se construye, o donde se destruye, la autoestima. Es la voz que nos acompaña en silencio, la que interpreta lo que vivimos y la que decide si somos dignas de respeto incluso cuando fallamos. Según la psicóloga:
Cuida tu diálogo interno porque también desde ahí se construye tu autoestima.
Cuidarlo implica tres cosas:
- Observar cómo nos hablamos en los momentos de error o frustración.
- Corregirnos sin machacarnos, exigirnos sin despreciarnos.
- Reconocer nuestros errores sin convertirlos en una definición de quiénes somos.
Cuidar el diálogo interno no es un gesto cursi ni superficial. Es una práctica psicológica sólida que transforma la forma en que nos relacionamos con nosotras mismas. Es el primer paso para construir una autoestima más estable, más realista y más amable.