México evalúa implementar fracking sostenible con rigurosos controles ambientales
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum anunció que el gobierno federal, a través de Petróleos Mexicanos (Pemex), evalúa la posibilidad de implementar técnicas de fractura hidráulica para la extracción de hidrocarburos, bajo estrictos estándares ambientales y sociales.
Esta decisión responde a la necesidad de fortalecer la soberanía energética nacional y reducir la dependencia de las importaciones de gas natural desde Estados Unidos, país que utiliza precisamente esta técnica controvertida.
Soberanía energética con responsabilidad ambiental
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum explicó que "todo el gas que importamos de Texas proviene de fracking", por lo que el desafío consiste en ampliar la producción interna sin replicar los daños ambientales asociados a esta técnica.
El enfoque gubernamental se centra en dos vertientes principales: la optimización de yacimientos convencionales operados por Pemex y la evaluación de tecnologías alternativas para extraer gas no convencional que minimicen los riesgos ambientales del fracking tradicional.
Medidas de protección ambiental y participación ciudadana
Para reducir los impactos ambientales, el gobierno analiza implementar sistemas de reciclaje de agua, el uso de químicos menos corrosivos y la selección de zonas alejadas de núcleos poblacionales.
La mandataria enfatizó que cualquier avance hacia esta tecnología requerirá la participación activa de las comunidades donde se desarrollen los proyectos, garantizando así un enfoque democrático y transparente en la toma de decisiones.
Potencial económico y desafíos de inversión
Según estimaciones de la Secretaría de Desarrollo Energético de Tamaulipas, basadas en cálculos de la empresa rusa Lukoil, la producción de hidrocarburos líquidos podría incrementarse hasta 700,000 barriles diarios mediante fracking con extracción de recursos de baja permeabilidad.
Esta extracción representaría el 57% de los recursos prospectivos del país y permitiría alcanzar la meta de 1.8 millones de barriles diarios, desde los 1.63 millones actuales.
Sin embargo, la implementación requeriría una inversión de 308,000 millones de dólares, equivalente al triple del presupuesto actual destinado a actividades de exploración y producción de Pemex.
Recursos prospectivos significativos
El Departamento de Energía de Estados Unidos estimó hace una década que los recursos prospectivos de gas shale en México alcanzan 681 billones de pies cúbicos, cifra 158 veces superior a las reservas totales de gas seco reportadas por Pemex en 2024.
Mientras tanto, las importaciones mexicanas de gas natural estadounidense alcanzaron un récord histórico de 6,758 millones de pies cúbicos diarios en septiembre pasado, superando en 3.2% el volumen del mismo período de 2024.
Un grupo de expertos continúa estudiando la viabilidad de tecnologías alternativas, sin que se haya establecido una fecha definitiva para la toma de decisión sobre su implementación.