Fiscalía peruana investiga a psicóloga por presunta agresión a menor con autismo
La Tercera Fiscalía Transitoria Corporativa Especializada en Violencia contra las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar de Lima Centro ha iniciado una investigación preliminar contra la bachiller en psicología Pamela Almenara. Se le acusa del presunto delito de agresión física y psicológica en perjuicio de un menor de 11 años que presenta trastorno del espectro autista (TEA).
El Ministerio Público peruano informó, a través de su cuenta oficial en la red social X (antes Twitter), que el fiscal provincial José Luis Huarhua Ortiz dirige las diligencias urgentes del caso. Además, gestiona las medidas de protección necesarias para la víctima, un niño cuya identidad se mantiene en reserva.
Detalles de la investigación y las diligencias en curso
La Fiscalía ha dispuesto una serie de acciones para esclarecer los hechos. Entre ellas se incluyen la toma de declaraciones de la denunciante y de los testigos presenciales, la revisión de los registros fílmicos captados por las cámaras de seguridad del lugar donde ocurrió la presunta agresión, y la programación de evaluaciones psicológicas para el menor.
La madre del niño, identificada como Carol Vásquez, presentó la denuncia después de revisar las grabaciones de una cámara instalada en el cuarto de juegos de su hijo. Según su testimonio, Almenara había sido contratada para acompañar al menor y reforzar las terapias que recibía tanto en su centro educativo como con sus especialistas.
Las imágenes de videovigilancia muestran a la joven golpeando la mano del niño. Ante esto, el menor reacciona alterándose, y la mujer lo empuja, provocando que caiga al suelo. La madre presentó la denuncia en una comisaría del distrito de Santiago de Surco para que el caso sea investigado por las autoridades.
La versión de la acusada: defensa ante una crisis
En respuesta a las acusaciones, Pamela Almenara declaró que solo actuó en defensa propia ante una crisis del menor. Señaló que estas crisis son frecuentes y de gran intensidad, y que era consciente de que estaba siendo grabada por la madre en la vivienda.
“Lo que estoy haciendo es defenderme ante las agresiones del menor, porque no es la primera vez que él suele tener estas crisis y son crisis bastante fuertes. Lo que han visto allí no es nada a comparación de otras crisis que él ha presentado en el centro educativo como en casa”, manifestó la acusada.
Almenara agregó que sabía desde el primer día de trabajo que había cámaras en toda la casa. “Por ende, no voy a hacer caso omiso a ello y voy a ponerme a actuar de una manera que no es correcta sabiendo que me están filmando”, afirmó.
Sobre el forcejeo registrado en video, la bachiller en psicología dijo que “no es como se ve en el video realmente” y que solo le dio un “palmazo” como parte de un método que había implementado para controlar las crisis del menor. “Yo tenía tiempo trabajando con el menor. El palmazo que le doy en la mano era para evitar justamente que empiece su crisis y era un método que yo había implementado anteriormente con él”, aseveró.
Reflexiones sobre la protección de menores y la ética profesional
Este caso, que ha generado gran conmoción en Perú, pone de relieve la importancia de garantizar la protección de los menores, especialmente aquellos con condiciones como el autismo. Las autoridades judiciales deberán determinar si hubo o no una agresión injustificada, y si la conducta de la profesional se ajusta a los estándares éticos y legales de su campo.
Desde una perspectiva liberal y democrática, es fundamental que el proceso se lleve a cabo con total transparencia y respeto al debido proceso. La defensa de los derechos fundamentales, tanto de la víctima como de la acusada, es un pilar del Estado de derecho. Este caso también invita a reflexionar sobre la necesidad de una mayor capacitación y supervisión en el cuidado de personas con necesidades especiales.