Bogotá frente al riesgo sísmico: el 75% de sus edificaciones son vulnerables y nueve localidades están en peligro por suelos blandos
El sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto de 2026 dejó más de 102.000 personas afectadas, cerca de 300 fallecidos y 11.000 viviendas destruidas. Tras esa tragedia, las autoridades y los expertos han vuelto la mirada hacia Bogotá, donde los estudios técnicos revelan una realidad preocupante: tres de cada cuatro edificaciones de la capital no resistirían un terremoto de gran magnitud.
Según datos del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger), de las 945.000 edificaciones que tiene la ciudad, más de 708.000 presentan vulnerabilidad estructural. La mayoría fueron construidas entre 1960 y 1999, antes de la adopción de normas sísmicas modernas, lo que las hace propensas a daños graves o colapso ante un movimiento telúrico fuerte.
¿Cuáles son las localidades más vulnerables de Bogotá?
La amenaza no es uniforme en toda la ciudad. Los estudios de microzonificación sísmica, regulados por el Decreto Distrital 523 de 2010, indican que las zonas con suelos blandos, aluviales o de relleno amplifican la vibración sísmica. Esto coloca en mayor riesgo a nueve localidades: San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Usme, Rafael Uribe Uribe, Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá y Suba, especialmente en el borde occidental.
El concejal Juan David Quintero ha advertido que el suelo arcilloso y saturado de agua en sectores como Kennedy es susceptible a fenómenos de licuación, lo que podría comprometer la estabilidad de los edificios. En el barrio El Lago ya se observan fallas estructurales sin necesidad de un sismo reciente.
¿Cuánto podría perder Bogotá en un gran sismo?
El informe probabilístico del Idiger estima que la pérdida anual esperada por sismos es de 3,81 billones de pesos colombianos, equivalente al 1,7% del valor total de la infraestructura urbana. En un escenario extremo, un sismo de magnitud 7 a solo 40 kilómetros de la ciudad podría generar daños por hasta 38 billones de pesos y dejar miles de edificios inhabitables.
Las simulaciones más severas proyectan que hasta 19.000 manzanas sufrirían daños fuertes o severos, afectando hospitales, redes de acueducto y transporte. Un solo evento podría superar el presupuesto distrital anual y comprometer el funcionamiento de la ciudad durante meses.
¿Por qué fallan las edificaciones ante un terremoto?
Diego Martínez, ingeniero de la Universidad de la Sabana, explica que la mampostería simple o semiconfinada, predominante en Bogotá, soporta bien las cargas verticales pero es frágil ante movimientos horizontales. Cuando ocurre un sismo, los refuerzos horizontales generan fisuras inmediatas en los muros, más aún si faltan elementos de confinamiento como columnas o vigas.
La construcción informal, sin supervisión técnica ni aplicación de la norma NSR-10, agrava el riesgo. Solo el 40% de las edificaciones cumplen con los estándares actuales. Además, la ausencia de anclaje adecuado de elementos no estructurales, como muros y fachadas, provoca caídas de paredes o escaleras completas con consecuencias fatales.
¿Cómo saber si un edificio es seguro?
La Sociedad Colombiana de Ingenieros recomienda verificar la documentación técnica de cada inmueble. Los pasos clave son:
- Solicitar la licencia de construcción, aprobada por una curaduría urbana que certifique el cumplimiento de la normativa.
- Revisar la memoria de cálculos y planos estructurales firmados por ingenieros civiles.
- Solicitar un peritaje técnico para edificaciones antiguas o con grietas tras un sismo.
¿Qué hacer con los edificios antiguos?
El ingeniero Luis Caballero, de la Universidad de la Sabana, señala que las soluciones de refuerzo varían según cada caso. Se recomienda incluir elementos de confinamiento como columnas y vigas, engrosar secciones estructurales o incorporar tecnologías modernas de protección sísmica. Cada intervención debe ser diseñada y ejecutada por un ingeniero estructural.
Los propietarios deben liderar la gestión de refuerzos en viviendas particulares, mientras que la responsabilidad sobre hospitales, colegios y edificios públicos corresponde a las autoridades locales. En el sismo de agosto, 236 centros de salud y 2.136 centros educativos resultaron afectados, lo que evidencia la urgencia de intervenciones preventivas.
¿Está preparada Bogotá para un sismo de alta magnitud?
El análisis de expertos y autoridades es concluyente: Bogotá está altamente expuesta a sufrir daños masivos. La combinación de edificaciones antiguas, técnicas constructivas no reforzadas, suelos problemáticos y cercanía a fallas geológicas activas conforma un escenario de alta vulnerabilidad.
El Concejo de Bogotá, a instancias del concejal Quintero, ha propuesto la creación de una subcomisión especial para el seguimiento de la gestión del riesgo. También se ha insistido en adoptar un sistema de certificación visible para edificaciones sismorresistentes y transformar el alumbrado público en un sistema inteligente de alertas tempranas.
La historia sísmica de la ciudad, con eventos recordados en 1743, 1785, 1826, 1827 y 1917, demuestra que el riesgo no es hipotético. Los estudios de microzonificación y los análisis probabilísticos han identificado con precisión las zonas vulnerables, pero la brecha entre el diagnóstico técnico y la acción efectiva sigue siendo amplia. La prevención, el reforzamiento estructural y la modernización normativa son las únicas vías para reducir el impacto de una eventual tragedia.