Asturias: identidad, orgullo y un futuro que no espera
Cada 8 de septiembre, Asturias mira a Covadonga desde distintas sensibilidades y formas de entender lo que allí ocurrió y representa. Pero hay algo indiscutible: Covadonga forma parte de la memoria colectiva y de la identidad asturiana. Es también un Santuario, donde se celebra a Nuestra Señora de Covadonga, la Santina, a la que tantos asturianos profesan devoción. Para muchos no es solamente historia, tradición o identidad, sino una fe que ha acompañado durante generaciones a miles de familias.
Hay lugares que significan mucho más que su geografía. Covadonga es uno de ellos. Allí se encuentran la historia y las tradiciones, pero también vivencias y recuerdos personales que explican ese sentimiento difícil de definir que es sentirse de un sitio.
Una doble pertenencia sin contradicciones
La autora del artículo, que se identifica como profundamente asturiana y profundamente española, sostiene que ambas cosas no son contradictorias. Según su visión, la manera de ser españoles nace también de la historia, la cultura y la tierra de cada región. España no se construye debilitando esas identidades, sino sumándolas.
Conviene recordarlo cuando se habla de España como si fuera solo una estructura administrativa o una negociación entre territorios. Es mucho más: un proyecto compartido y una comunidad de solidaridad y responsabilidades. Lo que sucede en Asturias debe importar al resto de España, del mismo modo que a los asturianos deben importarles los problemas de Ceuta, Canarias, Valencia o cualquier otro territorio. La unidad es plenamente compatible con las diferencias.
“Covadonga representa esa doble pertenencia: podemos sentir orgullo por ser asturianos sin levantar fronteras emocionales con quienes no lo son.”
Qué hacer con la identidad: ambición colectiva
Celebrar la identidad debería servir para preguntarse qué se quiere hacer con ella. Asturias posee mucho de lo que cualquier territorio desearía: calidad de vida, tradición industrial, conocimiento, buenas empresas, recursos naturales, paisaje, cultura y una sociedad cohesionada. Tiene ciudades a escala humana y una forma de vivir que es un activo económico.
El principal riesgo, advierte el texto, es acostumbrarse a que una decisión necesite años, que un proyecto encuentre demasiados obstáculos o que determinadas infraestructuras puedan esperar indefinidamente. Nada de eso es inevitable.
El tamaño como ventaja competitiva
Asturias es suficientemente pequeña para que quienes deciden puedan sentarse alrededor de una mesa, identificar un problema y buscar juntos una solución. La cercanía entre Administración, empresas, universidad y sociedad civil puede convertirse en una ventaja competitiva.
La propuesta es recuperar la ambición colectiva: una Asturias donde emprender encuentre apoyo, donde una empresa pueda crecer, invertir y crear empleo, donde la industria tenga energía, infraestructuras y condiciones para competir, donde construir una vivienda no sea una carrera de obstáculos y formar una familia resulte posible.
Una tierra para quedarse, no solo para volver
El objetivo central es que los jóvenes elijan Asturias para vivir. No basta con ser una tierra maravillosa a la que volver; debe ser también una tierra en la que merezca la pena quedarse y a la que otros quieran venir.
Eso exige dedicar menos energía a administrar los problemas y más a resolverlos, y medirse no solo con el pasado, sino con quienes avanzan más deprisa. Y exige hacerlo juntos: administraciones, empresas, trabajadores, universidad y sociedad civil pueden discrepar, pero Asturias necesita acuerdos sobre las cuestiones esenciales. Hay decisiones que trascienden una legislatura y proyectos que deben sobrevivir a los gobiernos.
¿Qué representa Covadonga para el futuro de Asturias?
Covadonga recuerda de dónde se viene y que la historia de Asturias no está escrita. El orgullo identitario no debería llevar a la nostalgia, sino a la responsabilidad y la confianza. Hay razones para sentirse orgullosos de lo que se es y para confiar en lo que todavía se puede llegar a ser.
La unidad no significa unanimidad, sino reconocer aquello que está por encima de las diferencias. El 8 de septiembre se celebra lo que Asturias es: una tierra con una identidad fuerte, orgullosa de su historia y vinculada a España. Y se celebra a la Santina, que durante generaciones ha acompañado la vida y la fe de tantos asturianos.