Estados Unidos enfrenta tercer día de paralización gubernamental por disputas sobre reforma del Departamento de Seguridad Nacional
El gobierno estadounidense mantiene cerradas varias de sus operaciones por tercer día consecutivo, mientras demócratas y republicanos se enfrentan por las condiciones del presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en una crisis que refleja las tensiones institucionales que caracterizan el sistema político norteamericano.
Antecedentes del conflicto presupuestario
La crisis actual tiene su origen en dos muertes que han generado profundo malestar en la bancada demócrata. Alex Pretti, un enfermero de 37 años, y Renee Good, también de 37 años, fueron abatidos por disparos de agentes federales de la policía migratoria en Minneapolis. Estos incidentes desataron la indignación de los demócratas, quienes consiguieron retrasar la votación de varias leyes presupuestarias la semana pasada.
El Senado logró aprobar el viernes cinco proyectos de finanzas públicas que permitirían el funcionamiento de la mayoría del gobierno hasta septiembre. Sin embargo, en el caso específico del DHS, el proyecto presupuestario establece un plazo de apenas dos semanas, lo que obliga a demócratas y republicanos en la Cámara de Representantes a negociar bajo considerable presión temporal.
Posiciones encontradas en el Congreso
El presidente de la Cámara, el republicano Mike Johnson, intentó minimizar la situación durante el fin de semana, asegurando que la votación programada para el martes sería una "formalidad". No obstante, Johnson enfrenta la oposición del ala conservadora de su propio partido, lo que complica significativamente las perspectivas de aprobación.
La situación se torna aún más delicada con la incorporación este lunes de un nuevo congresista demócrata, tras una elección parcial en Texas. Esta modificación en la composición parlamentaria significa que Johnson no puede permitirse perder más de un voto dentro de su propio campo político.
"Los demócratas se entregan a juegos políticos", declaró el sábado el congresista Chip Roy, de Texas, en Fox News, acusando a la oposición de mantener al DHS "como rehén".
Demandas de reforma institucional
Los demócratas han establecido condiciones claras para su apoyo al presupuesto del DHS. Exigen cambios sustanciales en las operaciones del departamento, incluyendo el uso sistemático de cámaras corporales, la prohibición del uso de pasamontañas por parte de los agentes, y la exigencia de órdenes judiciales para autorizar detenciones.
Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara, afirmó el domingo en ABC News que el gobierno de Trump no puede "contentarse con palabras" y debe implementar estas medidas de manera inmediata.
La respuesta republicana ha sido mixta. Mientras muestran acuerdo con el uso generalizado de cámaras corporales, una práctica ya extendida, se muestran reticentes respecto a las operaciones a cara descubierta. Los republicanos argumentan que los activistas difunden constantemente información personal de los agentes, poniendo en riesgo su seguridad.
Respecto a las órdenes judiciales, cabe señalar que estas son requeridas para allanar domicilios, pero no para detenciones en espacios públicos, lo que genera un debate jurídico adicional sobre los límites del poder ejecutivo.
Perspectivas de resolución
Ante las amenazas de algunos legisladores de su propio partido, Mike Johnson podría verse obligado a buscar votos de la oposición demócrata. "Necesitamos buena fe de ambas partes", exhortó el domingo, reconociendo implícitamente la complejidad de la situación.
A pesar de que el "shutdown" ya cumple tres días, los analistas consideran que Estados Unidos probablemente no experimentará una repetición del bloqueo de octubre y noviembre pasados, cuando republicanos y demócratas mantuvieron una batalla de 43 días por la cuestión de subsidios de seguros de salud.
Durante aquel episodio, cientos de miles de funcionarios fueron puestos en paro técnico, mientras que otros, cuyas funciones se consideraron esenciales, tuvieron que continuar trabajando sin recibir salario hasta el final de la parálisis presupuestaria.
El "shutdown" anterior concluyó cuando algunos senadores demócratas decidieron apoyar un texto presupuestario elaborado por los republicanos, a cambio de promesas de concesiones sobre los subsidios de salud en cuestión.
Implicaciones para la gobernabilidad democrática
Esta crisis presupuestaria ilustra los desafíos inherentes al sistema de controles y equilibrios estadounidense, donde la separación de poderes puede generar bloqueos institucionales cuando no existe consenso entre las fuerzas políticas. La situación actual subraya la importancia de la negociación y el compromiso en el funcionamiento de las instituciones democráticas.
Para Costa Rica, que mantiene una tradición de estabilidad institucional y diálogo político, estos eventos en Estados Unidos ofrecen una perspectiva valiosa sobre los retos que enfrentan incluso las democracias más consolidadas cuando prevalecen la polarización y la intransigencia partidaria sobre el interés público y la continuidad del servicio gubernamental.
