La casa de Nuria Roca y Juan del Val en Gredos: un refugio que prioriza el bienestar sobre el estatus
La residencia que Nuria Roca y Juan del Val poseen en Candeleda, al sur de la provincia de Ávila y a los pies de la Sierra de Gredos, se ha consolidado como su espacio predilecto para escapar del ritmo vertiginoso de sus carreras profesionales. Según el análisis de la psicóloga Lara Ferreiro, la vivienda no fue concebida como un símbolo de ostentación, sino como un entorno diseñado para convertir el éxito en tiempo de calidad.
¿Qué estilo define la vivienda de la pareja en Candeleda?
La propiedad presenta un estilo rústico contemporáneo con matices mediterráneos. Los muros de piedra se combinan con lino lavado, ratán, mimbre y una paleta cromática dominada por tonos arena, terracota y crudos. Ferreiro destaca la presencia de formas curvas en lámparas y butacas, una elección que, según la especialista, “reduce la rigidez y convierte el interior en un espacio amable, sensorial y vivido”.
El papel de la luz natural y el paisaje en el bienestar psicológico
Los grandes ventanales y la continuidad visual con los árboles, la pradera y la montaña constituyen el elemento definitorio de la casa. “La vivienda no pretende competir con la Sierra de Gredos, sino enmarcarla”, explica Ferreiro. Desde la psicología ambiental, esta apertura se interpreta como una búsqueda de descanso mental tras una vida profesional expuesta a cámaras y reflectores.
Un dormitorio concebido como espacio de protección
El dormitorio refuerza la sensación de refugio mediante capas textiles, un cabecero envolvente, mantas de pelo e iluminación cálida e indirecta. “La cama aparece como un centro protector, mientras que la conexión directa con el jardín evita cualquier sensación de encierro”, señala la psicóloga. “El contraste entre el relieve escultórico de la pared y la suavidad de los tejidos sugiere intimidad, pero también creatividad”.
El salón: un espacio para la convivencia y la calma
El salón funciona como zona central de la vivienda, donde lámparas y muebles de fibras naturales dialogan con tapicerías mullidas y cortinas ligeras. “No hay una decoración rígida ni excesivamente sofisticada, sino piezas que invitan a tocar, sentarse y quedarse”, afirma Ferreiro. La presencia de flores intensas aporta vitalidad y rompe la neutralidad del conjunto. Para la experta, se trata de “un lujo emocional y silencioso, más relacionado con la experiencia de vivir bien que con la necesidad de exhibir estatus”.
El exterior como escenario de encuentro y hospitalidad
El exterior está pensado para la relajación y las reuniones informales. “La mesa exterior, las sillas ligeras y las grandes lámparas de fibras hablan de una hospitalidad informal. No vemos un comedor solemne, sino un escenario preparado para sobremesas largas, amigos y platos compartidos”, asegura la especialista. El porche cumple una función social como punto de encuentro para familiares y amigos.
¿Qué mensaje transmite esta vivienda sobre el éxito personal?
La elección de una vivienda de una sola planta y la continuidad entre interior y exterior transmiten “comodidad, accesibilidad y un deseo de vivir de una manera mucho menos complicada”. Ferreiro concluye que la casa de Candeleda “no parece diseñada principalmente para exhibir estatus, sino para transformar el éxito en tiempo de calidad”. Los materiales honestos, la luz dorada, las formas curvas y la relación constante con el bosque producen, en su opinión, “una atmósfera reparadora”.
La propiedad se abre al mundo sin dejar saber exactamente dónde termina: los enormes ventanales la conectan con el exterior, mientras los muros de piedra marcan un perímetro sólido. La mesa invita a los amigos a entrar, pero el dormitorio protege la intimidad.
“Los materiales honestos, la luz dorada, las formas curvas y la relación constante con el bosque producen una atmósfera reparadora”