Riesgos para la democracia ante el avance de la ultraderecha
El ascenso global de movimientos de ultraderecha y la polarización extrema representan una amenaza estructurada para capturar el poder total, erosionando las instituciones democráticas y el Estado de derecho. En naciones como Perú, Colombia y Chile, las mayorías electorales circunstanciales buscan imponer sus agendas sin construir consensos, replicando modelos históricos de intolerancia que socavan los derechos fundamentales. La defensa de la democracia participativa, la transparencia y la paz resulta imperativa frente a esta tendencia que amenaza la estabilidad institucional de América Latina y el mundo.
¿Cómo amenaza la polarización extrema a las instituciones democráticas?
El triunfo de la ultraderecha en diversas naciones responde a un plan articulado para asumir el control total del Estado y, en la medida de lo posible, no soltarlo mientras se conserva una apariencia democrática. Esta estrategia, que ya se experimentó en diversos regímenes del siglo XX, contempla la declaratoria de conflicto contra gobiernos de otras tendencias políticas utilizando cualquier argumento, lo que se traduce en el predominio de la intolerancia y el irrespeto a los derechos humanos.
Las posiciones más radicales han ganado terreno a nivel global. Un ejemplo simbólico es la situación actual en Perú, donde las diferencias entre los votos obtenidos por los candidatos son mínimas. Quien resulte ganador gobernará con la oposición de la otra mitad del electorado, además de un cuarenta por ciento de abstencionistas que podrán inclinar la balanza política en momentos cruciales. Algo similar ocurre en Colombia, donde la segunda vuelta electoral muestra un escenario donde cualquiera de los extremos asume la legitimidad de una ruptura democrática al considerar al otro como indigno de gobernar.
En Chile, esta realidad se refleja en la aprobación de leyes misceláneas en el Congreso Nacional por una diferencia de un solo voto. Las autoridades han señalado que basta con esa mínima ventaja para gobernar, sin comprender que una ley impuesta por una mayoría electoral circunstancial difícilmente se sostiene en el tiempo. La experiencia chilena demuestra que quienes ganaron con un sesenta por ciento de apoyo han visto caer esa cifra casi a la mitad en noventa días, pero el objetivo ya se cumplió: tomar el poder.
¿Cuáles son los argumentos históricos de la intolerancia política?
El modelo para tomar el poder total se repite y adapta sus argumentos según la época. Durante el auge del nazismo, el argumento principal era que el poder económico estaba en manos de grupos judíos, lo que supuestamente socavaba la nacionalidad. En la órbita comunista, la persecución se dirigía contra los agentes del capitalismo y los enemigos del socialismo que proponían reformas democráticas.
Luego emergió el argumento contra la inmigración. Las personas que huían de dictaduras, conflictos bélicos o precariedad económica fueron estigmatizadas. Las redes transnacionales delictivas (tráfico de armas, drogas y personas) sirvieron de pretexto para oponerse a la migración desde países más pobres, generalizando la criminalidad sobre poblaciones vulnerables.
Los temas y fundamentos invocados cambian, pero la idea de fondo permanece inalterable: lograr el control total del poder político y social.
¿Por qué la retórica de guerra debilita el Estado de derecho?
La retórica belicista se ha normalizado en sectores extremos. Recientemente, en un grupo de simpatizantes del gobierno chileno y de figuras internacionales como Donald Trump, circularon fotografías de gobernantes europeos con la leyenda: "Cuando estalle la guerra en toda Europa contra los invasores islamitas, no nos olvidaremos de los traidores que los defendían".
Esta afirmación categórica asume la guerra como un hecho inevitable, siguiendo la lógica de calificar cualquier disidencia o adhesión religiosa como una amenaza interna. Es la misma voluntad que intentó aplicar la limpieza étnica en los Balcanes por parte de los serbios, o la persecución histórica contra los kurdos y el pueblo palestino. La Inquisición española ya había aplicado este modelo con la expulsión de árabes y judíos, o su conversión forzada, imponiendo una sola religión permitida.
Este desprecio hacia las poblaciones musulmanas sigue vigente en el ideario de las ultraderechas mundiales, atentando contra los derechos humanos más elementales mediante un discurso de exclusión que se ha generalizado.
¿Qué alternativas existen para defender la democracia y la paz?
La amenaza de un conflicto impulsado por el extremismo tiene el riesgo de desviar recursos hacia el armamentismo y alejar a las sociedades de las vías democráticas. Sin embargo, existen alternativas basadas en el diálogo y el respeto a los derechos fundamentales.
Es urgente prestar atención a voces como la de los últimos dos líderes de la Iglesia Católica, quienes han abogado por la paz, la justicia y una consideración especial hacia los migrantes, partiendo de la convicción de que la humanidad atraviesa una nueva era. Muchos autoproclamados creyentes ignoran estos lineamientos y respaldan modelos que las máximas autoridades de su propia fe consideran opresivos.
Esta contradicción solo se explica si la religión se utiliza como un argumento para fines de poder económico. Lo que realmente importa a estos sectores no son los principios de justicia social, sino la imposición de una mirada que justifique su liderazgo y conduzca a la obediencia civil, ajena al mensaje de paz y tolerancia que promueven las instituciones democráticas y los valores liberales.
¿Cuáles son los riesgos de gobernar con mayorías absolutas sin consenso?
Gobernar con mayorías absolutas sin buscar consenso permite imponer decisiones radicales que benefician solo a una fracción de la población. Esto genera inestabilidad institucional, erosiona la legitimidad del gobierno y frecuentemente provoca una caída abrupta en la popularidad, lo que demuestra que la imposición no es sostenible en el tiempo.
¿Cómo proteger la democracia costarricense de la polarización global?
Costa Rica protege su democracia reforzando sus instituciones, manteniendo la neutralidad y promoviendo la participación ciudadana. El rechazo a discursos de odio y la defensa del Estado de derecho son barreras fundamentales contra la intolerancia que busca instalarse en la región.
¿Por qué es importante la tolerancia religiosa en las democracias modernas?
La tolerancia religiosa es un pilar de las democracias modernas porque garantiza la convivencia pacífica en sociedades plurales. Históricamente, la imposición de una sola fe ha derivado en persecución y limpieza étnica, mientras que el respeto a la diversidad fortalece los derechos humanos y la inclusión social.